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El Líder de la Revolución Islámica:

«El poder que emana del conocimiento junto con la moral cercena las manos agresoras que el gobierno criminal de Estados Unidos y del régimen sionista extienden sobre la humanidad»

El Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Moytabá Jameneí, ha emitido un mensaje con motivo de la reapertura de escuelas y universidades.

El texto del mensaje del Líder de la Revolución Islámica es el siguiente:

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso

Yarfa‘i Llāhu l-ladhīna āmanū minkum wa-l-ladhīna ūtū l-‘ilma darayāt  (1).

El inicio del nuevo año académico y la reapertura de las casas del saber y la educación en escuelas y universidades anuncian vitalidad, esperanza y el rápido avance de la nación hacia un futuro brillante y glorioso. Un futuro cuya materialización está en las manos capaces de los queridos hijos de Irán, formados en la escuela del Islam y la Revolución Islámica. Esa misma generación en la que el gran Jomeiní y el eminente mártir Jameneí (que Dios eleve sus nobles rangos espirituales), expresaron reiteradamente su esperanza.

Ahora, al abrirse las puertas de un nuevo año académico para una enorme multitud de alumnos y universitarios —y mientras quienes buscan el conocimiento y la sabiduría emprenden una nueva etapa de adquisición de conocimiento, saber profundo y habilidades, con la esperanza de alcanzar el éxito divino—, resulta oportuno que nos unamos a los padres afligidos para honrar, una vez más, la memoria de los estudiantes que alcanzaron el martirio durante la reciente Guerra Impuesta. Este año, los días memorables del inicio del año académico reavivan el dolor por la separación de nuestros hijos que partieron. En las escuelas y universidades se sentirá el vacío de algunos estudiantes, profesores y maestros, y este pesar orientará nuestra reflexión hacia el lado correcto en el conflicto entre el bien y el mal, así como en la lucha entre la verdad y la falsedad.

La responsabilidad hoy de los estudiantes de las escuelas y universidades es esforzarse por dotarse de conocimientos y piedad, esperanza y moral, sabiduría y capacidad, y por disipar los velos de la ignorancia y la oscuridad, para que, rompiendo las fronteras del conocimiento y conquistando las cumbres de su progreso, cumplan su misión histórica de enaltecer al Irán islámico. Este esfuerzo se desarrolla en un entorno que constituye su segundo hogar. Por ello, me dirijo a estos queridos [jóvenes y] les digo que es necesario que siempre protejan de la mejor manera sus límites sagrados y que, enriqueciendo cuanto sea posible el nivel de su conciencia y perspicacia, y la elevación de su conducta y carácter, hagan de ello el centro de progreso de su patria. Aprovechen al máximo la oportunidad de los años que pasen en este este refugio del conocimiento, la educación, la vitalidad y la esperanza, para su crecimiento personal: un crecimiento en el aspecto más esencial de la existencia humana, que es la relación con el Creador Altísimo; y un crecimiento en la relación con el prójimo, sus compatriotas y su familia; y un crecimiento en la adquisición de conocimiento y la obtención de todo tipo de habilidades.

Durante este período, ejerciten el buen juicio y la iniciativa, y sean siempre guardianes de las raíces de su identidad nacional y de su dignidad e independencia cultural, de la lengua materna, de la bandera sagrada del sistema islámico y de sus demás símbolos. Pronto llegará el momento en que encuentren el papel que les corresponde en la sociedad; entonces, al desempeñarlo lo mejor posible, honrarán a sí mismos y a su país.

En estos tiempos, en los que la barbarie del sistema hegemónico —particularmente la del gobierno criminal de Estados Unidos y el falso régimen sionista—  comete atrocidades, el poder que emana del conocimiento, la piedad y la moral es como un escudo de acero y una espada afilada que cercena las manos agresoras que ellos extienden sobre la humanidad. Ustedes asisten ahora a clases [en las aulas] donde las generaciones que, poco antes que ustedes, se sentaron en sus preciados pupitres, hoy están forjando el honor y la fortaleza del Irán islámico en diversos frentes, en defensa de la patria y de su dignidad, y ellos serán para ustedes modelo y luz en su camino; así como antes que ellos hubo personas en estas mismas aulas que son consideradas modelos de sacrificio, signos de la grandeza del país y figuras legendarias de grandeza y magnanimidad.

Una última reflexión sobre los maestros y profesores: todos tenemos una deuda de gratitud con nuestros maestros en cada etapa de nuestra formación académica. Este grupo tan querido y apreciado —que a menudo recibe el afecto más puro de sus alumnos— merece ser honrado por todos en diversos ámbitos y en toda ocasión. La dignidad y el contentamiento que suelen mostrar no son motivo para que las autoridades responsables se den por satisfechas con sus condiciones de vida actuales y, si Dios quiere, con una planificación sabia realizarán un esfuerzo efectivo para mejorarla; especialmente porque esta cuestión, más allá de cumplir un deber legal, es algo que brota del corazón.

Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios sean con los profesores, maestros, universitarios y alumnos de las escuelas que alcanzaron el martirio durante la Tercera Guerra Impuesta, y a su cabeza nuestro sabio Líder y eminente educador mártir (que Dios eleve su noble rango espiritual), quien desempeñó un papel fundamental en el acelerado avance del conocimiento en el país. [Nuestra] gratitud a todos los educadores, maestros y profesores en los ámbitos del conocimiento y la religión; y [nuestras] felicitaciones y bienvenida a cada uno de los estudiantes de las escuelas y universidades de feliz porvenir de la nación iraní; y se espera que, con la muy bendita súplica de nuestro maestro [el Imam Mahdi] (que Dios Altísimo apresure su noble manifestación), sean cada vez más exitosos en alcanzar las cumbres de la ciencia, la educción y el progreso, si Dios quiere.

Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí 

22/09/2026

Notas

(1) «Dios elevará el grado a quienes de vosotros tengan fe y a quienes les ha sido dado conocimiento» (Sagrado Corán 58:11).